Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"


Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación

miércoles, 15 de mayo de 2013

DOS VENTANAS ELESIASTICAS: CIADONCHA Y HONTORIA DE LA CANTERA

Un cordón franciscano recorre la
ventana de Ciadoncha.

Ventana de Hontoria de la Cantera.
El escudo pudo ser un añadido posterior.

FOTOGRAFÍAS: Ventanas de Ciadoncha y Hontoria de la Cantera. (mayo de 2013). 

Ciadoncha

Se encuentra en el costado oriental de una casona situada en plena calle mayor de esta localidad burgalesa. Es la primera ventana con cordón que hemos encontrado en la ya larga lista de las inventariadas en este Cajón de Sastre; por lo tanto la consignaremos como un hito, independientemente de que en adelante vayan apareciendo otras de la misma condición. Debe tratarse sin duda de un cordón franciscano el que, a modo de alfiz, enmarca el vano, lo que, junto con las llaves cruzadas del escudo y esa especie de coronatiara sobre ellas, nos lleva a pensar que la casa perteneció a algún miembro o dignidad de esta orden religiosa. Es un cordón de precioso acabado, semejante a los que vemos en algunas portadas burgalesas del siglo XVI, entre ellas una de la cercana villa de Santa María del Campo (“Casa de Juana la Loca”) y otra de Melgar de Fernamental (Casa del Cordón).


Hontoria de la Cantera

En el centro del casco urbano de Hontoria de la Cantera, en un viejo caserón aparentemente abandonado, se encuentra esta sencilla ventana blasonada con data de 1639. Tiene la particularidad de tener el escudo bajo el vano en lugar de sobre él, que es lo que venimos comprobando como habitual en todas las ventanas hidalgas inventariadas hasta ahora. Por lo demás, un pequeño medallón con dos llaves cruzadas parece  indicar que la casa perteneció, como la anterior, a algún eclesiástico. No me preguntéis, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, qué pinta la pequeña bandera  norteamericana que se ve entre los cuartillos, seguramente el viento la arrastró hasta allí... o quizá algún simpatizante la colocó, quién sabe. 

jueves, 9 de mayo de 2013

AQUELLAS VIEJAS OLMAS DEL ROMÁNICO

Olma de Riocavado, fundada con el románico.

Olma de Riocavado,
desnuda, altiva y susurrante. 

Olmas de Cascajares, dos hermanas gigantes salidas
del fondo de la tierra.

Olma de Vizcaínos, junto al atrio de vecindad.  


FOTOGRAFÍAS: Olma de Riocavado (1999). Olmas de Cascajares y Vizcaínos ( 1991).


Eran viejas, muy viejas, y por eso se las llamaba olmas y no olmos. Durante mucho tiempo fueron seña identitaria de algunos pueblos de la sierra burgalesa, como lo era y es también el románico a cuyo cobijo crecieron. Debieron morir por su edad matusalénica, aunque hay quien asegura que por un maligno hongovirus llegado de no se sabe dónde. Las troncas de Riocavado, de Vizcaínos y Cascajares formaban parte de un maravilloso geriátrico vegetal, y durante un tiempo, tras su muerte,  permanecieron secas y desnudas en su agujero, recordándonos su pasado milenario, susurrándonos historias olvidadas. Aun secas, nadie osaba abatirlas, porque causaban respeto, de imponentes; quizá se temía el acarreo de algún mal a quien las hiciera desaparecer. Pero nadie puede matar a un muerto, se pensó al fin, y fueron abatidas por aquellos que durante siglos se beneficiaron de ellas.


domingo, 28 de abril de 2013

CON FLORES OS LO DIGO





FOTOGRAFÍAS: Floración en Quintanilla Vivar (Tomadas en 2002). Chiviritas en El Parral (Tomada en abril de 2013).


Venimos de unos días primaverales, muy pero que muy agradables, con temperaturas casi veraniegas en toda España, también en Burgos, aunque haya quien no lo crea. Los árboles han sentido las caricias del calor y han aprovechado para ponerse guapos con una floración exuberante como hace años que no veíamos. Pero ahora nos toca una segunda parte, que es la del frío y el hielo, días de vuelta al invierno. La flor muere sin comprender. Nosotros tampoco comprendemos la injusticia. Nos ponen la miel en los labios para inmediatamente quitárnosla sin haberla degustado. Leo que en el Valle de Caderechas se han malogrado con este brusco cambio meteorológico toneladas y toneladas de cerezas a causa del hielo de una noche, de una horas tan sólo. No es justo. ¿Quién pone un día la flor y al día siguiente la mata?  No habría año ruin si no hubiese abril, dice la gente del campo; y también: Abril siempre fue ruin, si no es al principio, al medio, y si no al fin. Y es verdad, el refranero burgalés es la voz de la experiencia. Pero al menos hemos tenido la suerte de contemplar el espectáculo de la floración en el campo, que es un arte sin museo. Viene todo esto a cuento de  una fotografías que pude tomar en 2002, en una finca en barbecho de Quintanilla Morocisla donde se dio el milagro de una floración espontánea, espectacular como jamás había visto. Creación independiente, libre, que os dejo en esta galería de arte que seguimos. Que las disfrutéis. (Picad en cada una).

viernes, 26 de abril de 2013

LA VIEJA ESTACIÓN DE TRENES DE BURGOS PARA MUSEO ETNOANTROPOLÓGICO DE LA CIUDAD?

Viejo hospital de niños en  Gante,
actualmente museo etnoantropológico. 

Una celda para recién nacidos. 

Una celda para juguetes infantiles. 

Una celda para el baño.

Una celda para guiñoles. . 

Guiñoles. 

Una celda para el hacedor de zuecos. 

Una celda para el fabricante de velas. 

Cartel didáctico, crónica truculenta. 


FOTOGRAFÍAS: Beguinaje de Gante (1998). Vieja estación de trenes de Burgos (abril 2013). 
  
Estos días ha circulado en la prensa la muerte, a los 92 años, de la última representante de las beguinas, de aquellas comunidades femeninas que sin pertenecer a ninguna orden religiosa, laicas pero entregadas a Dios, libres de los hombres e independientes de la jerarquía de la Iglesia, florecieron desde la Edad Media en Bélgica y Holanda viviendo en los llamados beguinages, especie de adosados beaterios, algunos ya declarados patrimonio de la humanidad. Y esto me ha traído viejos recuerdos de cuando, en 1998, visité en Gante un viejo hospital de niños, de cierta similitud arquitectónica con los beguinages, que fue transformado en museo antropológico de la ciudad flamenca (Huis van Alijn, Museo del Folklore). Sentí entonces una gran envidia de ver cómo, por aquellas tierras, se toman en serio su cultura y su pasado. Allí, repartido en cada una de las muchas "casitas" del conjunto, se encuentran representados los modos y maneras de vivir flamenca más recientes pero ya pasados, todo lo que formó parte de la historia más cercana de la ciudad, sobre la vida, sobre la muerte, la niñez..., oficios, comercios, creencias, diversiones, indumentarias...; en definitiva, lo que yo siempre soñé para mi ciudad, para no perder nuestra memoria. Un gran museo del que podríamos tomar ejemplo, más ahora que está en  candelero qué hacer con el noble y amplio edificio de la vieja estación de trenes de Burgos.  Ante la duda, sugiero que al menos se tome en consideración esta opción. Incluyo aquí una pequeñísima muestra de lo que en el museo de Gante se puede ver.  


Antigua estación de trenes de Burgos.


Beguinato en Gante  




jueves, 11 de abril de 2013

CUADRO PARA LA MEMORIA DE ESCALADA

 
Composición. 


FOTOGRAFÍAS: Escalada. Torre de los Gallo y casona-palacete ( Tomadas el 5-4-2013). Sargentes de la Lora ( 6-12-2009). 

Tiene muchos pitos y teclas que tocar Escalada, ese pintoresco lugar ribereño del Ebro encajonado entre farallones calizos. Uno pasea por su exiguo callejero y le va saliendo al paso sorpresa tras sorpresa, curiosidad tras curiosidad, invitándole a conocer y a saber más y más. Podríamos hacer relación de todo lo que de interés encontramos, y así, detenernos, por ejemplo, en la bellísima arquitectura popular, característica de las montañas de Burgos, o en el gran cuadro del dictador Franco que todavía se atisba en el muro de una casa, por más que se ha tratado de borrar la imagen blanqueándola con espesa capa, huellas de guerra, ostentación de ganador. Podríamos también entretenernos en los tres gallos que lucen superpuestos en numerosos escudos de viejos e históricos edificios, torres venidas a menos; y como continuación, en el solar primigenio de los Gallo, aureolado por sugestiva y trágica leyenda (los hermanos Gallo matan al hijo del conde de Castañeda y se refugian durante tres días en la torre de la iglesia). E igualmente podríamos seguir la pista del antiguo y benedictino monasterio de San Martín de Escalada, tan desconocido y arcaico, quizá antecesor de la iglesia románica que ahora vemos. Y así hasta agotar todo lo que de sugerente se encuentra en este pintoresco rincón burgalés. Ya digo, entre otras cosas. Pero hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, por no alargarme, permitidme que os muestre una extraña composición que en días pasados encontré en la fachada de una casona del XVII pegada a una vieja torre de los Gallo de parecida época. No tiene desperdicio el muestrario, en apenas dos metros cuadrados se acumulan tantos elementos, antiguos y modernos, que por fuerza han de llamar la atención. El conjunto, un tanto kitsch, me recuerda a aquel escudo desmembrado que vimos en Sargentes de la Lora, escoltando al bocarón de un pajar. Aunque quizá el de Escalada, pequeño y culto rompecabezas, tenga más mérito artístico e histórico. 


Restos  de escudo en Sargentes de la Lora. 

martes, 9 de abril de 2013

NUEVO HUNDIMIENTO EN LA LASTRA



Capilla sepulcral en 2009.

A la derecha de la capilla se puede ver la parte derrumbada.

Desde el exterior, el acceso presenta esta imagen ahora. 

Aspecto actual del derrumbe..


FOTOGRAFÍAS: Casona palaciega de La lastra, en Linares de Bricia. (Tomadas en octubre de 2009 y 7-4-2013).

Un amigo y seguidor de este Cajón de Sastre me escribió recientemente para comunicarme la triste noticia de que el acceso principal al palacio de La Lastra, de Linares de Bricia, se había derrumbado. No me extrañó mucho la noticia, porque como aquí ya se había denunciado en más de una ocasión, de no llevarse a cabo alguna intervención, el conjunto palaciego corría serio peligro de  desaparecer en su totalidad, dado su estado de  abandono y avanzada ruina. Quedaban restos de gran interés, y eran dignos de ser preservados, pero a nadie parece importar que desaparezca este bien de interés cultural. Las nieves y lluvias, tan abundantes de este invierno y primavera, deben haber sido calamitosas para muchos elementos histórico-artísticos de la provincia, los hundimientos deben haber causado estragos y tiempo habrá de valorar la situación. Hoy, para muestra, os dejo estas piedras derrumbadas en el acceso al gran patio de La Lastra, junto a la capilla sepulcral de los Bujedo, que hace poco fue también violentada. Una verdadera pena. Suma y sigue, perdemos patrimonio sin darnos cuenta de que a la vez perdemos riqueza.  

viernes, 5 de abril de 2013

MOLINO PANIZARES, UNA FRUSTRACIÓN LLAMADA “GÉNESIS”


Lugar del Molino Panizares.
Arriba, el legendario Puente del Hoyo. 

Caserón inacabado de tres plantas.
Sustituyó al viejo molino.

Surgencia del molino.
Junto a ella, el gran edificio
que iba a ser destinado a viviendas
de los panaderos.

Enfrente del caserón estaba la fábrica. 

Saqueada hasta la extenuación, la fábrica u obrador
agoniza tras un breve momento de esplendor.
Nada recuerda ya a "Génesis".

FOTOGRAFÍAS: Molino Panizares en Barrio Panizares (Tomadas el 30-3-2013).

Por ningún lado encuentro el significado de panizares, ni siquiera el de paniza o panizar. Quizá, panizo, pudiera aclararnos algo, pero me pega que el maíz no fue una planta cultivada en este territorio loreño-burgalés, pedregoso y petrolero. A mí, que queréis que os diga, queridos amigos de este Cajón de Sastre, me suena más a pan que a otra cosa. En fin, sirva esta divagación para situarnos en Barrio Panizares, pueblecito junto al río Rudrón que en su día llegó a tener cuatro molinos harineros, uno de ellos, el conocido como Molino Panizares, famoso ya por las historias escritas en los torrentes de agua que impulsaron sus rodetes. Podría empezar por contaros que a finales de los sesenta del pasado siglo, en mi loca actividad espeleológica, llegué a conocer en este molino a un matrimonio burgalés retornado de Europa (no recuerdo bien si de Bélgica o de Holanda) que se estableció en él buscando una vida natural lejos del mundanal ruido. En los descansos, entre exploración y exploración de cuevas y torcas de la zona, compartimos animadas charlas en el sitio molinar, allí donde el río Hurón se transforma en Rudrón tras su agitada  experiencia subterránea, bajo el natural y legendario Puente del Hoyo, el de la serpiente come-niños.

Aquel matrimonio vino a ser la primera experiencia que conocí en Burgos de alternativos que buscaban formas de vida nueva lejos de las ciudades, los primeros soñadores que creyeron ver en los pueblos su lugar en el mundo. (Más tarde llegarían otros  alternativos, “jipies” se les llamó, al norte de Burgos, pero esa puede ser harina para otra historia). Vivían en el viejo molino del hoyo, que acondicionaron con mucho mimo, surtiéndose de luz eléctrica con un pequeño generador que ellos mismos instalaron aprovechando el  torrente de una surgencia nacida al pie de la montaña y del molino. Todo aquello, el lugar aureolado de leyenda, la forma de vida independiente, el rumor del agua entre montañas, con tres torrentes distintos, me parecía un enmarque de  ensueño. Y ciertamente debió ser muy bonito para mis amigos mientras duró. Pero la soledad, ay, es dura para quien no tiene vocación de ermitaño. En aquel hondón, cuando el sol se va, las sombras producen escozor en el ánimo, y los nuevos “molineros”, que a lo que se ve no eran eremitas, se fueron. Creo recordar que el hombre se metió en política, y que incluso llegó a ser senador, sinuosidades de la vida. Y el lugar quedó abandonado.


La obra inacabada es ahora presa de grafiteros.

El caserón pudo llegar a tener cuarto de baño.
Ahora puede verse un equipamiento de pega.

Ignoro lo que sucedió con aquellas instalaciones desde que mis amigos del molino se fueron hasta que, al inicio de los ochenta, llegaron otros repobladores, con mentalidad “verde” y que se sintieron absorbidos por el nacedero del río Rudrón. Un grupo de gente joven, soñadores nuevos que creyeron en un proyecto original que les iba a permitir sobrevivir en el medio natural, la elaboración y distribución masiva de pan integral. Durante años trabajaron sin cuartel para construir el gran caserón que hoy podemos ver vacío y abandonado, sueños rotos. No debieron ser gente perezosa, muy al contrario, uno se llena de sudor al ver el sólido edificio de tres plantas que llegaron a levantar, hormigón y ladrillo a raudales donde antes solo había piedra de páramo, más un humilde molino de pueblo. ¡Cuantos esfuerzos, cuántas ilusiones se adivinan en la obra inacabada!


Desde uno de los salones puede verse
 el legendario Puente del Hoyo.

“Génesis” era la marca del pan que llegaron a elaborar, primero en Villaverde (Madrid), mientras se construía el edificio para viviendas y centro de reunión del grupo, después, en la fábrica que magníficamente equiparon, la misma que también hoy puede verse junto al gran esqueleto, pero ya igualmente abandonada y metódicamente saqueada. Todo un conjunto fantasmal ahora, desoladores restos de una quimera frustrada. La llamaron “Génesis!, perfecta definición para el comienzo de la nueva vida que soñaron.


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viernes, 29 de marzo de 2013

VENTANAS SOBRE EL "PUENTE DE DIOS"

Puentedey.
Palacio sobre el puente y río Nela.
Circa 1975.



Altivo sobre el puente de Dios.



 FOTOGRAFÍAS: Palacio de Puentedey y ventanas del palacio (Tomadas el 4-10-2012).  


En cierta ocasión, hará cosa de veinte años, o quizá algo más, a alguien se le ocurrió la peregrina idea de construir un chalet sobre el puente natural de Puentedey. Tamaño desacato a los valores patrimoniales de Burgos no se permitió, y la autoridad competente mandó derribarlo cuando ya estaba casi terminado. (nunca entenderé por qué nadie pone objeciones a las construcciones ilegales que se inician y se espera a que estén en avanzado estado o terminadas para ordenar su derribo). No estaba mal pensada la ubicación, pues ¿a alguien se le ocurre otro lugar mejor y de mayor dominio? ¡Un chalé sobre el puente de Dios, ahí es nada! A fin de cuentas, la idea no era novedosa, pues ya en el siglo XVI hubo también a quien se le ocurrió lo mismo. Lo que sucede es que las cosas se ven y miden desde ópticas distintas según sea el contexto político y social en que se vive, y el palacio que hoy vemos, como demostración de fuerza y poder de los Porras, fue “permitido”. Afortunadamente permitido, porque de esta manera ahora podemos disfrutar del maravilloso conjunto que forman el puente natural más notable de todos cuantos conocemos y el precioso palacio de dos torres de dicho linaje levantado en la roca sobre el río Nela. 


En el arcón de Ventanas con historia que aquí seguimos, guardo hoy un par de ejemplares de gran interés pertenecientes a este palacio. Los incluyo en el  grupo de ventanas blasonadas que tan abundantes se presentan en la zona de Las Merindades de Castilla, como ya hemos tenido ocasión de ver. Hay un aspecto que llama la atención en ellas, y es que siendo un palacio de tan grandes dimensiones y estando situadas en una orientación de privilegio para el avistamiento o disfrute del panorama, se hicieran de vanos tan pequeños. Aunque, pensándolo bien, no debería sorprendernos tanto, ya que es lo que tenían aquellos palacios del XVI, y aun otros posteriores, que el viento, el frío y el calor, tan inclementes en nuestra tierra, debían reclamar ventanucos más que ventanales. Bueno, al menos así sirvieron para hacer ostentación de los escudos de armas que aquí podemos ver.


Blasón y decoración renacentista.

Ventana mínima con escudo.

lunes, 25 de marzo de 2013

LAS CABAÑAS DE SAN ZADORNIL

Cabaña de San Zadornil.
Arriba, el henil; abajo,  lugar para guardar el grano
y para el venteo de las parvas .
Ya nadie guarda grano, ya nadie ventea parvas. 

Cabaña de San Zadornil.
Adobe y maderos verticales forman un sólido armazón.
Arriba se aprecia el bocarón del henil,
abajo, el acceso de tablazón al espacio del grano. 

Cabaña de San Zadornil.
Materiales modernos, como el ladrillo,
conviven ahora con los tradicionales.

Cabaña de Arroyo de San Zadornil.
El piso superior reservado para almacén de hierba.

Cabaña de Arroyo de San Zadornil.
El tablazón servía de cierre por el frente principal.
Cabaña de Argote.
También en el Condado de Treviño
 pueden verse cabañas del mismo estilo
y para los mismos fines..

FOTOGRAFÍAS: Cabaña de San Zadornil (2007). Cabañas de Arroyo de San Zadornil (2007). Cabaña de Argote (2007).   

Volvemos hoy a la etnografía. Y lo hacemos trayendo una interesante y original construcción, de uso agropecuario, a la que poca o ninguna atención se le ha prestado. Nos referimos a la “cabaña”, nombre que recibe un edificio auxiliar multiuso, de planta y piso, que se prodiga en la parte burgalesa lindante con la provincia de Álava y con mayor intensidad en la Jurisdicción de San Zadornil. “Cabaña de era”, podría llamarse con más precisión esta construcción, pues siempre la encontramos dentro de los espacios que los pueblos reservaban para la trilla, comúnmente llamados eras. Podría llamarse también edificio de usos múltiples, al gusto de hoy, pues, en efecto, eran (o son) diversas sus funciones, la principal de ellas poner a resguardo el grano obtenido de la trilla cuando la lluvia se presentaba de improviso; o para, en estos casos, aventar las parvas bajo techo. Para poder realizar esta última labor, las cabañas disponían de un gran espacio en la planta baja, con portones contrapuestos o enfrentados con el fin de, en momentos de aire favorable,  generar la corriente necesaria para el venteo. Este sería el espacio principal del conjunto, y el que por sí solo justificaría el nacimiento de la cabaña. Pero el edificio se compone de planta y piso, con grandes espacios y divisiones de tablazón arriba y abajo, unos para almacenaje de hierba para el ganado en los inviernos, al modo de los payus pasiegos, otros para leñeras y otros para la guarda de aperos. Se trata, en fin, de un edificio inteligente, pese a la humildad de su construcción, que tendría sus paralelos más cercanos en los estiales de La Demanda y en las cabañas de los montes pasiegos. También es un edificio pintoresco, lo que, sumado a su indudable valor etnográfico, hace que sea altamente recomendable su conservación y protección. 

viernes, 22 de marzo de 2013

LOS COLORES DE LA TIERRA










FOTOGRAFÍAS: Surcos y colores, de Burgos. 

Caminamos por las tierras de Burgos (podría ser por las de Soria o cualquier otro lugar del mundo) y apenas si nos fijamos. Pero si nos ponemos el chip para detectarlos, veremos que los  yacimientos de color en la tierra son infinitos. Cada unidad geográfica, cada comarca, cada término municipal, cada división que nos empeñamos en hacer de la tierra, estará irremisiblemente ligada a una gran variedad cromática. Vemos gamas de color en los montes pelados, en las cunetas, en los taludes de las carreteras, en los surcos de la arada, en los escarpes de los desfiladeros... Arcillas, calizas, pizarras, arenas, todas en femenino y hermanadas a minerales y procesos químicos dignos de los mejores alquimistas, muestran sus galas allá donde quiera que vayamos fuera de las ciudades. Los colores de la tierra están por todos los rincones y llegan a ser diferentes en cada momento. Cambian de matiz cuando la lluvia los impregna, cuando el verano los quema, cuando el sol y el viento invernales los adormece. Sí, el color de la tierra es un ser viviente. Alguien puede empeñarse en hacer un mapa de tierras, simple y complicada labor, mas si lo hace, al terminar apreciará que, sin pretenderlo, ha conseguido una sorprendente amalgama de colores. Hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, os traigo como aperitivo distintas tonalidades que surgieron al arañar la tierra para formar surcos de sembraduras. Que las disfrutéis.